Hay empresas que creen que las licencias de software son como el pan de molde familiar: Si pone 'hasta 5 dispositivos'… pues a repartir entre los 60 empleados. Total, ¿para qué comprar una por persona?
Caso real: empresa de 60 trabajadores. 5 licencias de Office. "Como cada una se puede instalar en 5 dispositivos, nos sobran."
Y así, compartiendo cuentas, instalando a lo loco y cruzando los dedos, todo "funcionaba". Hasta que cada dos por tres fallaba la activación en un equipo, porque justo se acababa de activar en otro.
Y entonces llega el momento mágico...
"Sergi, algo has tocado porque me pide que active el Office otra vez."
— "¿Quién es el titular de la cuenta?"
— "El gerente."
— "¿Y está recibiendo el código de activación?"
— "Sí, pero se enfada cuando lo llamamos. Dice que lo molestamos."
Perfecto. El software revienta, el gerente se enfada… y el culpable soy yo. Como siempre.
Final del cuento: Para tener clientes así, mejor no tenerlos. Ya me lo quité de encima. Cutrez made in Spain.
Moraleja: El problema no es compartir una licencia. El problema es creer que eso no tendrá consecuencias. Y cuando las tiene... Llaman al informático.