Hay frases que activan mi modo detective sarcástico al instante:

"Yo no he tocado nada." " Yo no he sido".

Es como escuchar a un niño con las manos llenas de chocolate negando haberse comido la tableta entera. Sabes la verdad, pero te acomodas, te sirves un café, y disfrutas del espectáculo de la negación creativa.

En informática, la imaginación para justificarse, engañarte o, directamente, autoengañarse es… digamos que Stephen King se quedaría corto.

Hay tantos que ya me olvido, pero aqui van algunos míticos que han pasado a la posteridad:

🔹 El botón "Actualizar" que "se pulsó solo"

— "¿Has tocado algo?"

— "¡No! ¡Nada de nada! Yo estaba aquí... mirando, como mucho."

— "¿Mirando...?"

— "Sí, bueno, acerqué un poco al ratón, pero sin tocarlo, sé lo que hago."

— "Ajá. ¿Y el botón de 'Actualizar' parpadeaba solo?"

— "No sé, puede ser que... yo qué sé... igual... había una ventana emergente y... ¡se actualizó sola!"

(Logs: actualización manual iniciada por su usuario, fecha, hora y versión instalada. Caso cerrado.)

Consecuencia: 2 horas de parada de toda la empresa para reconectar las bases de datos, reconfigurar los formularios y los accesos a los usuarios.

🔹 La carpeta entera "que desapareció por arte de magia"

— "¡Se han perdido todos los archivos del departamento! ¡¡Tienes que restaurarnos la copia de anoche ya!!"

— "¿Me dices el nombre de algún archivo perdido?"

— "El informe_ventas2025.xlsx... ¡Y seguro que no hemos tocado nada, eh! Esto se ha borrado solo, fijo."

— "Déjame mirar..."

Buscas en la carpeta superior. Pulsas "Buscar". Tres segundos después...

— "Mira, acabo de encontrar todo dentro de otra subcarpeta."

— "¿Cómoooo? ¡Imposible!"

— "Sí, parece que alguien arrastró la carpeta por error."

(Silencio.)

— (Ya en modo indignado) "¡Este servidor es una mierda! ¡Aquí las carpetas desaparecen solas!"

— "Sí... debe de ser eso."

(La estructura intacta. El drama, cortesía del clásico arrastrar y soltar involuntario.)

🔹 El excel de nóminas que "se abrió por voluntad divina"

(hechos del 2001)

Un usuario aparece en el despacho de Customer Services, y le dice a otro compañero:

— "¿Sabes que la directora de QA cobra casi el doble que el responsable de I+D?"

Todo en plan confidencial, como quien revela una conspiración internacional.aunque la verdad, no tenían sentido esas cifras.

Todo lo confidencial que puede ser, en una empresa donde todos los trabajadores llevan años trabajando juntos, y hay confianza.

El rumor en 2 horas llega a IT, ya sabéis, que es donde se cuece todo en una empresa.

Si quieres saber que pasa, ves al departamento de IT, y hazte amigo de los informáticos.

Obviamente en 2 días se entera el de contabilidad, y también viene a nuestro despacho. Nos pide acceso a los logs del servidor de archivos de contabilidad. Aparece el usuario en cuestión, nosotros ya sabíamos quien era, no por haberlo mirado, si no por la info que teníamos, aunque no sabíamos como había llegado a él esa información.

En condiciones normales habríamos revisado acceso al momento, pero estábamos en medio de un despliegue de Microsoft Exchange, en esa época era todo local, todo era un drama, desplegar un servidor de correo llevaba días a todo trapo, y hasta habíamos dormido más de ua vez en la oficina.

Tardamos poco en atar cabos: El de contabilidad había asignado por error permisos de lectura a una carpeta paralela que, casualmente, contenía las nóminas. Y nuestro querido visitante había sido el más curioso de todos.

Auditoría de accesos, fecha, hora, archivo abierto...

No hacía falta ni interrogarle: el pastel se olía desde la puerta.

🔹 Las broncas: el arte de gritarte por sus propios errores

Había una directora de escuela que me llamaba, con tono urgente y acusador, siempre que "el sistema no funcionaba":

— "¡No puedo conectar al servidor! ¡La impresora no va! ¡Esto es un desastre!"

Cada vez el mismo ritual: Le pedía que me contara qué pasaba. Me conectaba a revisar.

Y, sorpresa, el problema no estaba ni en el servidor ni en la red.

Casi siempre era algo... digamos... "de conocimiento técnico básico":

- Estaba conectada a la wifi de alumnos e intentaba acceder a los recursos de profesores.

- Ponía mal la contraseña dos, tres, cinco veces... bloqueando su propio usuario.

- Intentaba imprimir en una impresora que estaba en otra parte del colegio, o que estaba apagada o desconectada.

Todo muy épico.

Cuando le explicaba el verdadero problema, ¿qué hacía?

¿Un "perdón, he cometido un error"? ¿Un "gracias por ayudarme"?

No.

Simplemente cambiaba el tono, como si fuera lo más normal del mundo, y soltaba:

— "Ah, ahora ya funciona. ¡Claro, cuando hacéis las cosas bien, funciona todo."

(Spoiler: el sistema funcionaba perfectamente desde el primer momento.)

Y tú, sonriendo para tus adentros, guardándote para ti la victoria silenciosa.

📌 Conclusión:

En informática, la negación es un deporte de alto riesgo. Y yo, a veces, me siento como un espectador con palomitas, esperando el inevitable: "¡Ups, creo que sí la cagué!"

💬 ¿Cuál ha sido la negación informática más épica que has vivido o escuchado?

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