Hay momentos en nuestra profesión donde el corazón se nos sube ya no a la garganta, si no por encima de las orejas, la cabeza, lo escuchas latir 1 metro por encima de ti… manos sudorosas, presión en el pecho….

Da igual cuántos años lleves: los infartos informáticos existen. Y son reales. Y no sirve ni un Diazepam.

A veces te los provocas tú solo… A veces te los regalan los clientes con llamadas tipo: "Oye... creo que tenemos un pequeño problema con los datos. Se ha encriptado TODO."

Y a veces, simplemente, aparece ese sudor frío cuando visualizas la magnitud del desastre.

Aquí van algunos de los míos. Tengo tantos que no se por donde empezar… pero os dejo el TOP #3

🔹 Infarto #1: Año 2000, nivel: mundial

Pongo este primero, no por magnitud de infarto, si no porque fue el primero de… diciendo de muchos, me quedo corto.

Corría el año 2000, en Barcelona. Llevaba poco tiempo en el mundo IT, pero ya me tocó vivir mi primer infarto informático de verdad. Trabajaba en una empresa internacional, con sedes en España, Francia y Estados Unidos.

De repente… colapso total de la base de datos de Exchange. Toda la comunicación por correo quedó muerta. Nada. Usuarios histéricos, llamadas cruzadas, y el caos desatado en toda la empresa, en tres países a la vez.

Los compañeros del departamento de IT, que eran quienes gestionaban el sistema en ese momento, estaban desesperados: la base de datos estaba totalmente corrupta, no había forma de leerla con ninguna herramienta.

Y ahí, entre el agobio y la resignación, se me ocurrió decir:

"¿Y si le hacemos un scandisk?"

(Pausa. Silencio incómodo. Miradas de “vaya tontería que acabas de soltar… pero total, ya lo hemos probado todo y no tenemos plan Z”.)

Le pasamos el checkdisk de Windows, esa herramienta que casi nunca sirve para nada…

Y, milagrosamente… FUNCIONÓ!!

Tranquilos, yo tampoco me lo creía. La base de datos se reparó. La información volvió. Y el sistema revivió como si nada hubiera pasado.

A día de hoy, sigo sin creer la leche que tuvimos. Si eso no hubiera funcionado, solo nos habría quedado tirar de backup en cintas. Sí, cintas DLT de 40 GB, con las primeras versiones de ArcServe Backup, y un alimentador de 6 cintas DLT… o sea, ¡240 GB de backup máximo! ¡Justito, justito!

Qué difícil lo teníamos antes los sysadmin…

Ahora, los que empiezan no saben —ni sabrán nunca— lo que era sufrir los sistemas de verdad. Pero aprendíamos. Éramos guerreros. Nada de un ChatGPT que te resuelve todos los problemas sin tener ni que pensar…

Aunque no voy a negar que ahora se agradece, ¿eh? 😏

🔹 Infarto autoinducido: el rebuild maldito

Hubo una época (gloriosa y peligrosa) en la que todo se hacía por línea de comandos.

Todo a ciegas, sin interfaz gráfica… como los p*tos amos.

Y una de las operaciones más delicadas —y con más potencial para matarte de un susto— era la reconstrucción de un RAID 5 con datos críticos, después de sustituir un disco dañado.

Sobre todo, si ese RAID pertenecía a un servidor en producción, y tenías tropecientos usuarios detrás del cogote preguntando cuánto falta.

Recuerdo perfectamente esas veces —sí, porque me pasó más de una— en las que, tras cambiar el disco defectuoso, lanzabas el comando de rebuild...

...y te pasabas tres horas enteras histérico, convencido de que habías hecho algo mal.

En esas 3 horas, te caía una retaíla de visitas de usuarios de todos los departamentos, viniendo a preguntar por el problema. Porque ya se sabe: si preguntas 40.000 veces al de sistemas, se resuelve antes. (Ups.)

Al menos te entretienen, porque en consola no ves nada “bonito”. Solo un parpadeo, una progresión a cámara lenta, en la que llegas a poner una regla encima de la pantalla para ver si realmente avanza… o si está retrocediendo. o te está trolenado, suerte que no era el chatgpt. ;)

Durante ese tiempo, tu mente va a todo trapo, imaginando todo tipo de catástrofes:

- El RAID colapsando.

- Cambiaste el disco que no era.

- Te equivocaste de comando.

- Está regenerando desde el disco malo...

- Todos los datos perdidos.

- Y tú, explicando al CEO por qué ya no tienen servidor.

Y luego, de pronto...

[REBUILD COMPLETED SUCCESSFULLY]

OMFG.

Y tú, soltando el aire que llevabas aguantando durante 180 minutos. No ha pasado nada. No has hecho nada mal. Pero el susto ya te ha quitado dos años de vida (in)útil. Y 5 canas más.

Lo que no te mata, te hace más fuerte. O no.

Suerte que entonces era joven.

🔹 Infarto #máximo: “Está todo encriptado” – #EmpresaQueNoPuedoNombrar, agosto de 2023

Este es el infarto más real que he vivido en mis 26 años en esta profesión.

Agosto de 2023. Palma de Mallorca. Vacaciones para casi todo el mundo. Menos para mí.

Un día entre semana —no sé si era martes o miércoles—, a las 2:00 AM recibo un WhatsApp:

“Sergi tenemos un problemón. No sé qué pasa, no va nada, y los archivos tienen un nombre raro.”

(Yo dormía, claro. Ni me enteré.)

A las 2:05, llamada.

Yo con el móvil en “No molestar”.

A las 2:06, segunda llamada.

Y entonces, ya me salta en modo emergencia real.

A las 2:15 estaba conectado desde casa al servidor principal de la empresa, con los ojos vidriosos y el corazón en la boca, empezando a vislumbrar el alcance:

- La carta del hacker en el escritorio.

- La carpeta de instrucciones.

- Y una wallet de Bitcoin pidiendo 0,5 BTC.

Todo encriptado. Todo caído.

— “Pero tenemos backups, ¿no?”

— “Por supuesto que tenemos backups.”

— “¿Funcionales?”

— “Por supuesto.”

(Spoiler: por supuesto que los teníamos… Pero por supuestísimo que estaba llorando por dentro con 9 infartos simultáneos.)

El ransomware también había llegado a gran parte de los backups, a pesar de las medidas de contingencia.

A partir de ahí: modo guerra.

Tiré de réplicas de ESXi, de backups más antiguos, de snapshots, de todo lo que no estuviera muerto.

Y funcionó. Recuperé todo a 15 minutos del desastre. Sin pagar un céntimo. (Jdte cbrn!)

Pero me costó 25 horas seguidas de trabajo. Y de vida. De sudor, de sangre, lágrimas y pánico silencioso... (o quizá no tan silencioso, aunque nadie me oía llorar).

Cuando lo resolví, fue uno de esos momentos en los que te sientes orgulloso. Te sales. Sabes que has hecho algo que muy pocas empresas consiguen: recuperarse de un K.O. técnico descomunal.

La mayoría no lo logra.

El propietario de la empresa me abrazó. Lloraba por dentro. Me amaba.

Noté cómo empezaba a enamorarse de mí. (xD) Al fin y al cabo, me debía su empresa.

La otra opción era cerrar. Perderlo todo. Porque todos sabemos que cuando pagas y desencriptas, la mitad de los archivos se corrompen en el proceso… y has pagado por nada.

Y yo, sin dormir, solo pensaba:

“Esto no me vuelve a pasar así. No de esta manera.”

A partir de ahí, rediseñé todo el plan de recuperación de desastres que ofrecemos en SYSBalear. Hasta el último detalle.

Si antes ya era bueno, ahora es j*dídamente bueno. Y no es que me lo crea. Lo sé. Lo he probado en carne y sangre. Y salí victorioso.

Porque ese día entendí que ni siquiera las medidas más top que tenía eran suficientes. Y porque, en este oficio…

No siempre se sobrevive para contarlo.

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