(Y aĂșn asĂ­ sale caro.)

En esta profesiĂłn hay frases que suenan como disparos. Pero pocas tan traicioneras como esta:

"Me gusta mucho tu propuesta... pero mi cuñado me lo hace por menos de la mitad."

En ese momento, no importa cuånto tiempo hayas invertido, cuåntas variables hayas calculado ni lo afinado que esté el diseño. Ya no compites contra otro profesional. Compites contra el cuñadismo. Contra ese ente omnipresente, todopoderoso y peligrosamente barato.

Uno de esos casos que se te quedan grabados fue en un centro de coworking en Mallorca. Me contactaron para un proyecto completo de telecomunicaciones: red interna, Wi-Fi de alto rendimiento, conectividad a internet, redundancia... todo.

Las premisas eran claras: mĂ­nimo tanto de ancho de banda por cliente, mĂ­nima velocidad garantizada, mĂĄxima estabilidad, seguridad, y por supuesto: todo tope guay. Literal.

Me encerré a trabajar el presupuesto. Horas analizando cobertura, densidad de dispositivos, necesidades técnicas, caudal, usuarios concurrentes...

Resultado: 4 lĂ­neas de fibra de 500 Mb (el mĂĄximo disponible en ese momento), mĂĄs hardware profesional de comunicaciones, balanceadores de carga, puntos de acceso Wi-Fi de Ășltima generaciĂłn y cableado estructurado.

Presentamos el proyecto, lo explicamos con todo detalle... y entonces llegĂł la frase:

"Estå muy bien, me encanta... pero lo veo caro. Mi cuñado me lo hace por menos de la mitad."

Yo, con esa calma que da haberlo visto ya todo, contesté:

"Pues si te lo puede hacer por menos de la mitad, ni te lo pienses. Es tu hombre."

(Y por dentro: Suerte colegĂłn!)

El proyecto lo ejecutó el cuñado. Tardó un año. Y dos años después, seguía sin haber una conectividad decente. Nadie quería alquilar espacios en el coworking. Los comentarios eran constantes:

"AllĂ­ no se puede trabajar, la Wi-Fi va fatal, todo se cae, es desesperante."

Y yo, desde la distancia, solo pensaba: "Lo barato sale caro. Y el cuñado... aĂșn mĂĄs."

No me malinterpretĂ©is: no tengo nada contra los cuñados. Tengo 2. 😉

Algunos saben lo que hacen. Otros solo saben enchufar un router del MediaMarkt y decir "ya estĂĄ".

Pero la mayoría de veces, no es un tema de conocimientos. Es un tema de enfoque. El profesional IT no solo enchufa cables. Planifica, prevé, documenta, protege y responde. Cobra lo que vale porque también estå cuando todo arde, y sabe apagar el fuego sin quemar nada mås.

Y no, no lo aprendimos viendo tutoriales de TikTok. Lo aprendimos a fuerza de reinstalar servidores en domingos lluviosos, de recuperar datos de discos que hacĂ­an clac-clac, de editar autoexec.bat, de rezar delante de un SCSI mal terminado y de jugar a las adivinanzas con los jumpers de los discos duros porque ningĂșn fabricante se ponĂ­a de acuerdo.

Aprendimos en salas sin aire acondicionado, con pantallas CRT, con dedos manchados de tinta de impresora matricial y una caja de disquetes por si acaso. Instalar MS-DOS, Windows 3.1, drivers y complementos podía implicar entre 20 y 25 disquetes de 1,44 MB... y paciencia infinita. que cargábamos los juegos del Commodore64 con cintas de casete!!!

Porque esto no va de poner routers. Va de garantizar que un negocio pueda funcionar sin interrupciones, sin sustos y sin quedar a merced de la suerte (o de una contraseña 1234).

AsĂ­ que si estĂĄs a punto de contratar un proyecto IT, aquĂ­ van algunos consejos que te evitarĂĄn dramas:

1. Pregunta qué pasarå si algo falla. Lo importante no es que funcione hoy. Es saber qué pasarå cuando deje de funcionar.

2. No compres solo el precio. Compra la experiencia. El cuñado te cobra la mitad. Pero te cuesta el doble. El profesional te salva la empresa.

3. Que te expliquen cĂłmo se protege la red. Si no saben responderte, no estĂĄn preparados.

4. Busca planificación y escalabilidad. Lo barato suele estar pensado para hoy. Lo bueno, para que crezcas mañana.

5. Valora la confianza. Porque cuando algo falle (y fallarå), querrås a alguien que responda. No a alguien que te diga "yo solo lo monté".

No luches contra el cuñado. DĂ©jalo actuar. DĂ©jale montar su red milagrosa. Que ahorren. Que digan que tĂș eres "caro".

Porque tarde o temprano, volverĂĄn. Y volverĂĄn con cara de "ÂżcuĂĄnto me cuesta ahora deshacer esto?" Pues probablemente el doble. Lo de antes, y lo de ahora.

Yo ya no discuto. Solo escucho. SonrĂ­o. Y reconfiguro el desastre.

Porque en informåtica, no hay magia. Hay método. Y lo profesional no es lo mås barato. Es lo que funciona.

Y cuando funciona, nadie se acuerda del precio. Pero cuando falla... todos se acuerdan del cuñado.

Y si has llegado hasta aquĂ­ pensando “esto lo vivĂ­ yo”
 Solo darte la mano, con un clic derecho y propiedades avanzadas. Y sĂ­, ya tenemos una edad: lo sabemos porque cada vez que oĂ­mos “conĂ©ctate al Teams” se nos escapa una lĂĄgrima por el NetMeeting o Messenger. Y porque cuando alguien nos pregunta por el plan de jubilaciĂłn, respondemos con una sonrisa: 'sobrevivir a los usuarios otro año mĂĄs'.