Hay días tranquilos. De esos que empiezan con cacao caliente, setas energéticas (tranquilos, nada ilegal 😅) y el pensamiento ingenuo de “hoy será un buen día”.

Y luego están los normales. 😅

Los días que empiezan con un reinicio rutinario y acaban con una recepcionista histérica en el otro extremo de España amenazando con abandonar el puesto.

Aquí van algunas de mis historias.

De esas en las que los informáticos también lloran… pero por dentro. Y sin que nadie lo note. Campeones!

🔹 Caso 1: Reinicio rutinario y apocalipsis hotelero (Punta Umbría)

Estaba en casa, empezando el día tranquilamente.. Con la esperanza inocente de que iba a ser un día tranquilo.

Tenía pendiente el reinicio de un servidor de llaves de habitaciones de uno de los hoteles más grandes de una cadena hotelera muy importante, con la que colaboro activamente en proyectos IT, tanto ciberseguridad como migraciones de infraestructura... muchos proyectos interesantes en más de 10 años.

En este caso, en Punta Umbría. Nada nuevo. Ya había hecho esto en más de 60 hoteles de esta misma cadena.

Estaba ajustando configuraciones de ciberseguridad, deshabilitando cifrados inseguros en los servidores del hotel. Tocaba servidor de llaves.Requería un reinicio controlado. Nada complicado. Nivel 0.

Lanzo el reinicio a las 7:45. Todo normal.

3 minutos… 4… 5…

No hay ping.

Recepcionista en Teams: “No podemos hacer llaves y entran 80 personas en media hora.”

Ni espera mi respuesta. Llamada al móvil.

Sudor frío, en chándal, desde casa, mirando la pantalla. Haciendo ping. Rezando.

A las 7:58 el servidor seguía desaparecido. Y a las 8:30 entraban 80 personas. Me lo estaba recordando cada minuto, por si se me olvidaba 😅.

Todos sabemos que bajo presión se trabaja mucho mejor. Pero cuando llevas tantos años en este sector, la presión ya la llevas incorporada, de serie. No sigo por aquí porque me pierdo...

Ella, desde recepción, simpática como siempre, aunque no había hablado nunca con ella.. pero ya en modo andaluza colapsada:

“Mira Sergi-o, que yo me voy, ¿eh? Que me cojo er borso, y aqui se quedan eh que no tengo er x*x* pa farollios de buena mañaá!!!” ( No dijo donde se iba a ir, igual se cogía un vuelo a Mallorca y me la liaba, farolillos para todos…)

Con la presión por las nubes, se me ocurrió entrar por IDRAC (gracias, dioses digitales del sysadmin).

Entro… y ahí estaba: error de memoria. Press enter to reboot. (WTF?!). Pues enter.

Perfecto. A menos de 10 minutos de la catástrofe andaluza.

Reinicio desde IDRAC. El servidor arranca. El sistema de llaves vuelve a funcionar.

- Isabeeeeel que ya lo tenemos listo shiquilla!!!

Yo respiro. Ella respira. Y me dice:

“Sergi-o, grasia a dió! Si algún día vienes por aquí, tienes una suite para tí.”

No es broma. Me he ganado tantas suites por el mundo que ya he perdido la cuenta.

Y lo peor: nunca las apunto. (lo admito, soy un poco g*l*...)

No sé ni en qué hoteles tengo noches regaladas. Mi plan de jubilación será hacer un tour por la cadena, probando suerte en recepción. 😅

-Te acuerdas de cuando te salvé el culo?

-No, no eras tu.

- Ah vale pues me voy.

No me hago la llave yo porque soy un "pofesional". (Ups, referencia a Airbag obligatoria)

😅

🔹 Caso 2: BitNinja, blindaje y catástrofe

A veces crees que has tocado fondo… pero siempre hay otro nivel de sótano, solo que no lo has visto.

Venía de gestionar el hackeo de una web de un cliente, en mi servidor de hosting.

No la había hecho yo, pero claro, el marrón... para nosotros. "Have a nice day, Mr. IT".

Total: Evaluación, medidas de contención, análisis de servicios, planificación de recuperación, SMTP relay para salir de listas negras... (porque claro, te meten las IPs del servidor en listas negras, y el resto de clientes están super contentos).

Y finalmente, la joya de la corona: BitNinja, instalado y configurado para blindar el servidor.

Unas 10 horas de trabajo quirúrgico, meticuloso. Todo encajaba. Todo funcionaba. Todo controlado.

Hasta que 4 horas después de la tormenta, y ya en calma... pam. Nos pasamos 3 pueblos. Apagón total.

El servidor cae como un castillo de naipes: ni Plesk, ni webs, ni correo, ni BitNinja... ni rastro de nada. Solo ese vacío que deja la duda: “¿qué c*j*nes ha pasado aquí?”

Tiro de acceso por consola... nada. Reinicio desde panel de control... tampoco.

Hasta que de repente, como un rayo de sol entre los racks, SSH responde. Milagro.

Conecto, sudo —en los dos sentidos: linux, y corpóreo— desinstalo BitNinja. Reinicio.

Y como por arte de magia negra inversa: vuelve la luz. Plesk ya funciona. Pero nada más.

Ni webs, ni correo, ni servicio. Hay que reconstruir todas las dependencias PHP, volver a levantar servicios, comprobar integridad...

Un desastre de proporciones bíblicas que me tuvo atrapado unas cuantas horas más.

Luego reconfigura el smarthost para hacer el relay de SMTP a traves de SMTP2GO, que me salvó el culo ese domingo.... para que los cliente spudieran mandar correo el lunes, dentro de 10 horas.

El lunes funcionaba todo. (menos mal)

Hoy, Día del Trabajador, toca Round 2.

Deseadme suerte. O mejor, deseadme backups, logs claros y un kernel que no explote cuando lo miras.

Porque a veces, ni blindado estás a salvo del caos.

En fin, que al final del día, el informático no llora por debilidad.

Llora por contención. Porque mientras todo arde, hay que parecer tranquilo.

Mientras los usuarios preguntan, hay que tener respuestas. Y mientras el servidor decide morir... tú ya estás pensando en cómo revivirlo. 2, y 3 veces más allá, y en 4 multiversos.

No hay aplausos, no hay medallas, no hay suites que compense el estrés.

Al revés, "ya era hora de que funcionara".

Pero sí hay historias. Menos mal, y risas. Y cicatrices digitales.

Y cuando todo vuelve a funcionar, te vas a dormir (si puedes) con una mezcla de orgullo, agotamiento y la certeza de que, al día siguiente... te deparará una nueva sorpresa, porque si algo nos pasa a nosotros, los IT, son cosas nuevas cada día. Como puede ser que en 26 años no hubiera visto este error? y así muchos días.

Has probado a reiniciar?

Porque en esta profesión, no siempre se sobrevive para contarlo. Pero si lo haces... al menos que sea con estilo.

Nos hacemos jardineros?

- Reiníciame el árbol please.

(Continuará, por supuesto. 😉)

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